2 Lenguas en contacto/préstamos lingüísticos

El contacto entre dos o más lenguas  puede dar lugar a interferencias lingüísticas, a la sustitución de unas lenguas por otras, o  a la aparición de nuevas lenguas, como sucedió con el latín y las lenguas romances (francés, italiano, portugués, rumano, etc.) a raíz de la fragmentación del antiguo Imperio romano (27 a.c.-476 d.c.). De hecho, los orígenes del español se remontan al establecimiento de las provincias romanas en la antigua Hispania (Bética, Lusitania y Tarraconense; esta última se dividió en dos más, Cartaginense y Gallaecia); del contacto entre el latín vulgar que hablaban los colonizadores romanos y las lenguas autóctonas, se derivaron el español, el gallego y el catalán. Un caso muy especial es el euskera o vascuence, lengua no indouropea que hablaba el pueblo vasco, y que se conserva aún en el norte de España y en una pequeña porción del sur de Francia. El siguiente mapa ilustra la distribución de las lenguas romances en Europa.

 

Mapa de las lenguas romances en Europa
Figura 2.1: Mapa de las lenguas romances en Europa

Además del latín, las antiguas lenguas de la península ibérica han estado en contacto a lo largo de la historia con otras lenguas. Dicha relación  es una muestra viva de las relaciones de dominio comercial o político, la cual se manifestado a través del préstamo o de la adopción de diversas palabras. Por ejemplo, al fin del dominio romano (s. V) siguió el de los pueblos germánicos procedentes del norte de Europa. Palabras como bregaryelmo espía, procedentes del campo semántico del arte de la guerra, son muestra de esa presencia lingüística y cultural. Luego siguió la invasión de los árabes en 711 d.C., la cual se prolongó hasta 1492, periodo que abarca lo que los historiadores llaman la Edad Media en España. En esos 7 siglos de dominio árabe pasaron sólo al español más de 4000 vocablos. Palabras como almohadaalcobaalcázarazúcaraceitealcohol,  alfarero, etc. Incluso el muy castellano término ojalá según el Diccionario de  la Real Academia de la Lengua Española  proviene originalmente del árabe hispánico law šá lláh, “si Dios quiere”.

Como fuere, entre las distintas lenguas iberorromances prevalecientes durante el medioevo (entre las que están el galaicoportugués, el asturleonés y el navarroaragonés; una mención aparte merecen las lenguas también llamadas occitanorromances, de las que deriva el actual catalán) descolló en particular el castellano. Esta lengua se hablaba en el reino de Castilla, que fue una de las entidades administrativas y políticas que guió la Reconquista de la península Ibérica. La unión matrimonial en 1469 de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla consolidó el castellano como uno de los elementos de unificación de la península, hecho que se consuma con la caída del reino musulmán de Granada en 1492.

Pero el español no sólo ha recibido el influjo de las lenguas germánicas y del árabe. A lo largo de la historia, y dependiendo de las circunstancias geopolíticas, la lengua española ha recibido léxico del italiano, francés y, más recientemente, el inglés. Esta última realidad lingüística es posible, en gran parte, debido a la presencia de grandes núcleos de población hispana en los Estados Unidos. Así, en Estados Unidos, además de los estados fronterizos con México (California, Arizona, Nuevo México y Texas), así como la Florida y la ciudad de Nueva York, que ya de por sí contaban con un buen número de hispanohablantes, existen otras entidades donde cada vez es más posible escuchar a la gente conversar en español. A tal grado, que es posible hablar de un español de los Estados Unidos tanto como se puede hablar de un español argentino, colombiano o salvadoreño. De hecho, según estadísticas recientes, los hispanos son la minoría más grande en los Estados Unidos, y Los Ángeles es la segunda ciudad con mayor número de hispanohablantes después de la capital de México.

Ejemplo de arquitectura colonial española
Figura 2.2: Ejemplo de arquitectura colonial española en la ciudad de Los Ángeles, California

Ciudades como Miami, Nueva York y Chicago concentran algunos de los núcleos de población hispana más grandes del país, y en ellas se pueden encontrar no sólo restaurantes, sino también museos y librerías y otros negocios que hablan de una población emergente con un potencial económico y cultural cada vez más grande, como lo atestigua el que dos de las cadenas de televisión más grandes del mundo hispano, Telemundo y Univisión, hayan surgido precisamente en Estados Unidos. Asimismo, el español de los Estados Unidos es actualmente una de las variedades lingüísticas más estudiadas por los especialistas, al tiempo que ha dado lugar manifestaciones artísticas que perfilan una definida identidad cultural. A este respecto, una de las manifestaciones lingüísticas más interesantes y creativas  es precisamente el spanglish o espanglés. Según los especialistas, el spanglish es la fusión de dos lenguas bien diferenciadas y codificadas, el inglés y el español. Los hablantes bilingües o que conviven en una realidad lingüística en la que entran en contacto dos o más lenguas, realizan intercambios a nivel morfosintáctico y semántico. Uno de los fenómenos más llamativos de ese intercambio es el code-switching, que se puede definir como el paso de una lengua a otra en un solo sintagma o unidad discursiva, ya sea ésta oral o escrita, como aparece documentado en las distintas y muy diversas manifestaciones literarias de los latinos en los Estados Unidos. El empleo del spanglish ha despertado múltiples controversias que giran fundamentalmente alrededor de dos variables:

  1. la creación de un sistema lingüístico autónomo y plenamente codificado, es decir, de una lengua diferenciada de las que originalmente ha surgido;
  2. la supuesta “corrupción” de las lenguas originales sin que el resultado implique necesariamente el surgimiento de una lengua, sino un desempeño lingüístico performativo que depende de las necesidades y del contexto del hablante, lo que significa que podría haber tantas variedades del spanglish como regiones y hablantes.

Ahora bien, para especialistas de la lengua y críticos culturales como Roberto González Echeverría, el spanglish “constituye un grave peligro para la cultura hispana y para el avance de los hispanos en la corriente hegemónica de la cultura estadounidense.” Otros filólogos, como el mexicano Ilán Stavans, argumentan que el spanglish es “una manifestación espontánea y también como un acto de resistencia a adaptarte a las reglas sociales, a los  patrones políticos e ideológicos que tenemos enfrente.” Es más, los partidarios del spanglish mencionan que esa modalidad lingüística permite la libertad creativa del hablante o del escritor porque carece de un código o sistema estandadarizado. De hecho, en 2002, el escritor mexicano Ilán Stavans dio a conocer en el periódico español La Vanguardia la traducción al spanglish del primer capítulo del Quijote(1605) del gran escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). El acontecimiento provocó una gran controversia que perdura hasta la fecha, polémica que se relaciona con la función de la novela como símbolo de continuidad histórica y cultural de la hispanidad y de la lengua.

Miguel de Cervantes Saavedra
Figura 2.3: Miguel de Cervantes Saavedra, cuadro atribuido al pintor español Juan de Jáuregui (1583-1641)

License

Icon for the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License

Manual de Redacción by Ignacio Ruiz-Pérez, Michelle Carone, Eloísa Hernández, Claudia Monterroza, and Elida Monteverde is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License, except where otherwise noted.

Share This Book